La Condición
(Un duende que es mi confidente, me sugirió este título; y desde entonces no he parado de acordarme de ti Alfonso… )
"Somos los invitados al jardín,
a la vida, al amor, a otra estancia dichosa".
A Gala.
Es cierto que todos estamos invitados al jardín, viviendo historias amorosas o desamoradas, pero, ¿y los primeros invitados?. Todo tiene una dualidad, una postura positiva o negativa, tranquilizante, embellecedora, enriquecedora o empobrecedora, el jardín puede también ser maltratado.
“Algunos trenes circulan muy despacio, abandonando con pereza los confortables andenes de las estaciones, juegan a sembrar fantasías en los ojos crédulos de sus pasajeros, parecen quietos, pacíficos, inofensivos, pero se mueven y, antes o después, alcanzan a esa ingenua liebre…
Almudena Grandes”
Alfonso es un hombre Andaluz, bello aun con el paso de los años, fue tan “bonito”, que eclipsaba, bonito su físico, imponente su inteligencia, arrolladora su sonrisa, negro azabache su pelo, verde aceituna sus ojos, porte, masculinidad y arte, por sus venas corrían y creo que corren colores, texturas, los pinceles son su herramienta, y crea o creaba…
Siempre que tengo un momento de intranquilidad, visito uno de los museos que mas me gustan de Madrid, La Casa Museo de Sorolla, es tan enriquecedor, tan tranquilo, con ese jardín tan donde siempre estoy invitado… ese día no entre, me quede sentado en la fuente con un libro que recién me había comprado, no había leído ni dos páginas cuando alguien se sentó a mi vera, lo mire, me miró y no se por que en sus ojos percibí ese brillo que aparece siempre que voy a conocer a alguien importante, hablamos durante mas de dos horas y después nos tomamos unos cubalibres como le gusta llamarlos a el, lo que yo no sabía era que los llamaba así por que eran sus mejores amigos, sus confidentes, su enganche a la vida, pero esto no lo supe hasta que conocí su historia.
Meses mas tarde recibí una llamada de teléfono….
-Hola, expongo en Málaga, me gustaría que me hicieras la introducción y el catálogo-
-de acuerdo Alfonso, eso está hecho-
La exposición era magnífica, extenuante, llena de racionalidad, se llamaba “las estatuas y su pedestal”, titulo que de otra forma, oiría años después…
- Alfonso, deberías de dejar a un lado los cubalibres por hoy ¿no crees? –
- No, tengo mucho que celebrar –
- Parece que siempre tienes algo que celebrar –
- No, no siempre celebro, a veces mato el recuerdo –
- ¿tan duro es para ahogarlo con cubalibres? –
- no, no es duro, ni malo, tampoco bueno, simplemente es mi vida –
- ¿tanto tienes que olvidar? –
- no se trata de olvidar, sino aceptar, ven conmigo al estudio, allí estaré más cómodo… -
Su estudio es amplísimo, tiene dos chaise long una verde y otra púrpura…
- la púrpura para ti, es la mas cómoda –
me reclino sobre ella y el se deja caer pesadamente sobre la verde
- ¿a el? –
- si, a el, el me abrió las puertas del arte, por que si algo tiene es arte, posee un don que muy pocos poseen, es disciplinado, inteligente, amado, siempre amado aunque crea que es amante…
le conocí en la Malagueta, hablamos durante horas y a las dos semanas estaba instalado en su casa, con sus perros, con su ama, con sus letras, con todo y nada, pero eso tarde en descubrirlo, yo pensaba que me adoraba tanto como yo lo adoraba a el, adoraba las cosas que me leía y las cartas que colocaba bajo mi almohada, adoraba su dureza a mostrarse cariñoso, el sólo adoraba mi belleza, ella fue la causa y la excusa… todos los días desayunábamos juntos y a la hora de recibir a sus ilustres visitas yo me iba al estudio a pintar y simplemente era el jardinero bohemio que pinta en sus ratos libres, alguien más del servicio, chofer de vez en cuando, y amante fogoso todas las noches… así durante 7 años, gané tanto dinero que no me lo creía, todo me lo compraban, todo lo tenia, poco a poco me fui haciendo un nombre, pero como el decía: “querido Alfonso, Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra”, y cuanta razón tenía, yo estaba bajo su sombra…
“Luego, los trenes siguen su camino, y olvidan pronto a la liebre que se yergue sobre sus patas quebradas para avanzar despacio, el cuerpo torcido, la nuca humillada, la cabeza vuelta en un grotesco garabato que pretende elevar lo que ya está hundido en un desesperado y vano intento de proclamar que no ha sufrido daño alguno”
Un día aun no se como, todo acabo… me dijo que yo había sido amado, y que el no sabia ser amante, no decía la verdad, el amado era el, sólo el, fue entonces cuando entendí que mi amor era una amistad con momentos eróticos, que el solo amaba las letras, que eran su vida, y también serian su tumba, fue entonces cuando conoci al cubalibre, pero ya no era tan bello, mi pelo no era tan azabache y mis ojos tan aceitunados, volvía a estar solo, a ser vago y maleante, solo me quedaba la pintura y el cubalibre…
Hay más historia, siempre hay mas historia, pero no soy yo quien para contarla, pero si os dire que Alfonso es un muñeco roto sin razón, ¿por que sin razón?, una vez me dijo:
“Cuando no amas siempre tienes razón: es lo único que tienes.”
Curioso... tiempo después escuche algo parecido.
Alfonso, no creo que leas esto, por que se que aborreces Internet, espero que estes bien, te admiro, lo haré siempre.






ser_anonimo dijo
hay veces que escuchas historias de gozo, con muchísima pasión, pasión fervorosa, de esa que nace en las vísceras, en el hígado y en el corazón.
La de Alfonso es una de ellas, y es curioso, al oirla crees que sólo el sufrió, y no fue asi, sufrieron los dos, aunque el que salió lastimado fuera el.
29 Julio 2008 | 07:00 PM